El sábado 20 de octubre fue el día internacional de la prueba diagnóstica del H.I.V. El títular con el que describrían la noticia los periódicos fue " un mundo sin miedo". En la década de los ochenta se descubrieron los primeros casos de una enfermedad que cambiaría para siempre la forma de vida de muchas personas. Era el síndrome de inmunodeficiencia adquirida ( SIDA) que es el expresión clínica final de la infección por V.I.H. La característica principal de esta enfermedad es la destrucción del sistema inmune ( con el importante riesgo de contagio de enfermedades infecciosas que eso conlleva). Además de esto, la infección por H.I.V origina una serie de manifestaciones neurológicas y tumorales. El diagnóstico de esta enfermedad sólo puede hacerse de modo definitivo por métodos de laboratorio ya que la manifestaciones clínicas al inicio de la enfermedad ,aunque sugestivas, no son específicas.Se deben realizar pruebas serológicas en sangre o en líquidos biológicos como la orina o la saliva.
Hoy quiero comentaros los problemas psicológicos que conlleva:
Debemos tener en cuenta que el SIDA es una enfermedad potencialmente mortal, con una gran estigma social. Esto, unido a los síntomas físicos que pueden ser muy graves,tiene una gran repercusión en la salud mental de estos enfermos.
Las reacciones emocionales como angustia, miedo, rabia o remordimiento, son las más frecuentes y se consideran normales sobre todo en el momento del diagnóstico. Cuando se presentan desórdenes psiquiátricos más importantes, han interracionado otros factores como los rasgos de personalidad de cada sujeto, la interpretación la situación que hace cada uno,y el apoyo social con el que cuenten.
Aunque hay personas que son capaces de afrontar la problemática psicológica y social que esta enfermedad conlleva, otras muchas necesitan ayuda.
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