domingo, 16 de diciembre de 2012

El ¡Ajá!

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de haber encontrado la solución a un problema de repente?. Seguramente habréis llegado a esta solución tras pasar un  tiempo reflexionando sobre el problema.
Hoy os voy a contar una historia narrada por Vitrubio en la que se explica cómo Arquimedes descubrió su famoso principio.
" Hierón de Siracusa, habiendo triunfado felizmene en todas sus empresas, decidió ofrecer una corona de oro a los dioses inmortales en cierto tiempo. Se puso de acuerdo con un artesano acerca de una gran suma de dinero para su elaboración y le entregó el oro bruto. Este artesano entregó la corona en el día convenido al rey, quien la encontró perfectamente ejecutada; después de pesarla se comprobó que su peso coincidía con el oro que se le había entregado, pero luego se supo que el artesano había sustituido una parte de oro por plata.El rey se sintió muy ofendido por ese engaño y al no poder encontrar la forma de probar al artesano el robo cometido, engardó a Arquímedes que se encargara de ello. Un día, éste, al introducirse en el baño preocupado por este encargo comprobó que a medida que se hundía en el agua ésta sobresalía por los bordes de la bañera. Esta observación le hizo descubrir la razón de lo que buscaba y fue tal su alegría que salíó gritando ¡Eureka!¡Eureka! ."
Esta narración, leyenda o realidad, es el paradigma histórico de la traducción del término griego Eureka al fenómeno psicológico llamado Ajá.

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